Después de un maravilloso fin de semana en Santi Petri con grandísimas personas, riéndonos, pasando un gran rato y bebiendo mucho, puedo decir que no me puedo quejar de nada.
Tengo un defecto muy grande, y es que soy demasiado pesimista. Creo que todo es contra mí y que nadie me quiere para nada. Me equivoco. Hay muchas personas para las cuales soy indispensable, y estas personas son indispensables para mí. Sé que aún nos quedan muchos momentos juntos y que vamos a pasarlo demasiado bien. El contacto no se va a perder y, sobre todo, va a haber gente siempre ahí.
Y es que es verdad. No me puedo quejar. Ya no es solo que ya sé quien es perfectamente indispensable en mi vida, sino que estoy conociendo a nuevas personas demasiado maravillosas para dejarlas de lado. Estos amigos míos de la universidad de verdad que son un nuevo consuelo y son un gran apoyo. Me rió mucho con ellos, y mis expectativas respecto a ellos son muy altas. Solo espero que esta línea siga siendo ascendente. Pasármelo genial en las fiestas (empezando por este jueves) con ellos y sobre todo sin ser "traicionado" o algo así como más o menos (siendo muy negativo y exagerando) me ha pasado antaño.
Pues eso mundo, que a día de hoy estoy feliz :)
No hay comentarios:
Publicar un comentario